Oriundos de la lluvia: Llovizna
Oriundos de la lluvia:
Llovizna
Hay una ternura en la caricia de las gotas
y los lunares cristalinos que mojan en la piel,
sobre el paisaje hay una lamina en movimiento
de finas líneas que caen insonoras
y van pintando un espejo en las calles.
Hay un aliento ahogado que viaja torpemente
y guarda en su esencia el colorido céfiro del verano,
sobre este día gris con olor a tierra mojada,
sobre esta lluvia mansa con sonido a paz
Y el reflejo de los charcos nos habla de nosotros,
y del apuro que estancamos sobre ellos
¿pudiera darse cuenta esta ciudad cansada
de este amor de llanto suave?
Es la vida la que sigue, y la gente camina,
los niños juegan, las casas aguardan
y se inundan los paladares de té y café.
Hay un sentimiento de abandono
como si los buenos días hayan pasado.
Me resigno,
si cuando el firmamento de puro celeste
aparte su velo de nubes
el patio se vestirá de verde
y una flor con su aroma escribirá:
"No llegará el dulzor de diciembre
si no amamos la lluvia de marzo"

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